La experiencia sectaria determina la aparición de distintos trastornos mentales descritos por distintos profesionales de la salud mental, desde los inicios de la identificación del fenómeno sectario. Las sectas destructivas son grupos generadores de trastornos de la personalidad.
Se producen alteraciones psicopatológicas como consecuencia del sometimiento a las 'Técnicas de Persuasión Coercitiva' por un término prolongado de tiempo. Existe evidencia empírica que demuestra el efecto que produce la aplicación de las técnicas de persuasión coercitiva en la conducta de los individuos. 'Diversos estudios realizados muestran evidencia empírica sobre la posibilidad de manipular o de ejercer un rígido control sobre las personas. En este sentido son de destacar los trabajos de Asch sobre el conformismo social en el 1952, de Schein en el 1961, sobre la persuasión coercitiva y de Milgram en el 1974, sobre la obediencia a la autoridad. De alguna manera, todas estas investigaciones ponen de manifiesto la sutileza de la manipulación y la influencia que se puede ejercer sobre sujetos ingenuos de tal forma que algunos, sin ser conscientes, pueden cambiar sus sistemas de creencias, actitudes, juicios de valor… cuando están sometidos a una cierta presión ambiental o grupal.' (Perlado, 2006).
Existe una vía diagnóstica reconocida donde se han especificado una serie de trastornos de personalidad que desarrollan las personas que pasan por una experiencia “sectaria”.
Las personas que desarrollan estos trastornos no son por lo general personas con patologías previo a su incorporación al grupo sectario. La Asociación Americana de Psiquiatría reconoce los trastornos de personalidad que suelen desarrollar las personas que han estado expuestas a las técnicas de persuasión coercitiva por un período prolongado de tiempo. Los trastornos que se desarrollan como consecuencia de la estancia y pertenencia a estos grupos totalitarios o sectas se han clasificado según el Síndrome de Estocolmo, Síndrome de Adoctrinamiento Sectario y el Síndrome Post-Sectario.
Estos síndromes incluyen una serie de Trastornos de Personalidad que están reconocidos y clasificados dentro del (Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría). Trastornos a los que hacemos referencia dentro de esta página son los siguientes: Psicosis Reactiva Esquizoafectiva, Trastorno Disociativo Atípico, Trastorno Psicótico Compartido, Ansiedad inducida por la relajación, Trastorno por Estrés Postraumático, Trastorno Post-Grupo, Trastornos del Estado de Animo (Depresivo Mayor Unico y Depresivo Mayor Recidivante) y y las Reacciones Misceláneas.
Si usted está buscando ayuda psicológica o información sobre desprogramación, ofrecemos a los seres queridos de las víctimas algunas sugerencias dadas por nuestra experta en sectarismo, la doctora Enid Miranda. Le recomendamos escuchar también las recomendaciones hechas por la doctora en psicología Alicia López Carbajosa (en los casos posiblemente más peligrosos, cuando las personas caen en las sectas destructivas satánicas). Para información psicológica o psiquiátrica adicional no deje de escribir a la psiquiatra Liliana Miranda o a la doctora Enid Miranda Matos. Dirija su petición de información a la siguiente dirección sectas@victimasectas.com.
No informar a nuestros ciudadanos sobre el peligro que representan estos grupos para su estabilidad emocional y psicológica provoca su exposición al peligro y a la desprotección, abandonándolos a posibles consecuencias fatales. Los peligros pueden llegar a extremos tales como la paranoia, la mutilación y finalmente el suicidio.
SINDROME DE ESTOCOLMO
Una mañana julio de 1973 dos asaltantes armados con ametralladoras irrumpieron en el Sveriges Kreditbanken, un banco de Estocolmo, Suecia. Aunque al principio el robo parecía consumarse de acuerdo al plan, la rápida acción de la policía llevo a una toma de rehenes que se prolongó por seis días. El secuestro prolongado de los rehenes provocó un cambio impresionante e inesperado en su conducta: Los cuatro rehenes (3 mujeres y 1 hombre) se resistieron a ser rescatados. Cuando terminó el episodio en el banco de Estocolmo, al momento de la liberación, un periodista capturó en una foto el instante en que una de las rehenes y uno de los captores se besaban. Sorprendentemente todos los secuestrados iniciaron una campaña para defender a sus captores, rechazando inclusive testificar en su contra. Otro dato impresionante es el reporte que narra como una de las muchachas llegó a comprometerse con los secuestradores, al haber estado envuelta con la dinamita para amenazar a la policía. Este hecho se convirtió en objeto de estudio para Nils Bejerot, un psicólogo que se dió a la tarea de explicar las razones que motivan a los secuestrados a defender a sus captores y lo bautizó con el nombre de "Síndrome de Estocolmo".
¿Como se desarrolla?
El Síndrome de Estocolmo se presenta cuando la víctima es sometida a gran presión piscológica por parte del secuestrador. La víctima siente que no puede escapar (y de verdad no puede hacerlo sin gran riesgo), se siente aislada del exterior, abandonada por la policía que no le rescata. Si no recibe seguridad del exterior la buscará en su captor, en el momento en que este muestre cierta bondad, empieza a ver solo el lado bueno de esa persona, negando poco a poco el lado que le produce miedo. Al no tener otra persona para protegerle, trata de entender los motivos del secuestrador, buscando su simpatía, ya que manteniendo al secuestrador contento es más difícil que a este se le ocurra liquidarle. De acuerdo a Grahm y Rawling, la víctima se vuelve hipersusceptible a las necesidades del victimario y se olvida de las suyas, preocupándose porque el victimario esté ocupado en cualquier cosa, excepto pensando en la posibilidad de herirle. Al negarse a ver el lado violento del secuestrador, la víctima se olvida del peligro que corre, y cada vez es más difícil separar la realidad, ya que se identifica a sí misma desde los ojos del victimario.
Es más común que una persona que ha sido víctima de algún tipo de abuso llegue a experimentar simpatía por el víctimario, podemos decir que este caso se presenta en:
Rehenes
Prisioneros de Campos de Concentración
Miembros de una Secta Destructiva
Prisioneros de Guerra
Prostitutas
Víctimas de Abuso Sexual
Niños Maltratados
Mujeres Maltratadas
Nils Bejerot, criminólogo y psicólogo que se dió a la tarea de explicar las razones que motivan a los secuestrados a defender a sus secuestradores le dio el nombre de Síndrome de Estocolmo al estado mental y emocional que desarrolla una persona que es secuestrada o capturada y queda sometida a las demandas de su captor por un período determinado de tiempo. Cuando ocurrió el robo y durante el secuestro, Nils Bejerot se encontraba colaborado como profesional con la policía y durante una entrevista, en una emisora de noticias, se refirió a la conducta de los rehenes con el nombre del síndrome. El término fue entonces adoptado por muchos psicólogos en todo el mundo. Como resultado de las investigaciones que pudo realizar, Nils Bejerot llegó a la conclusión de que existen cuatro motivos ante los cuales puede presentarse el Síndrome de Estocolmo:
Si el rehén siente una amenaza física o psicológica por sobrevivir, y que só lo el secuestrador puede quitar tal amenaza
Si el rehén siente algo de compasión por parte del secuestrador
Aislamiento de perspectivas aparte de las del secuestrado
Si el rehén siente que no hay posibilidad de escape
SINDROME DE ADOCTRINAMIENTO SECTARIO.
Los síntomas que desarrollan los adeptos durante su estancia en las sectas dan lugar a lo que se ha definido como el "Síndrome de Adoctrinamiento Sectario" (Perlado, 2006). Se observa, sobre todo una radical transformación de la personalidad acompañada por una serie de síntomas y caracterizada, en buena medida, por esta disociación entre la personalidad previa y la implantada por el grupo. Una síntesis de dichos síntomas sería la siguiente:
Cambios marcados y sucesivos en el comportamiento, pensamiento y humor
Cambio en sus sistemas de valores muchas veces repentino y drástico, incluyendo el abandono de sus metas académicas, sociales o laborales anteriores
Ataque a la evaluación del propio yo desestabilizando los aspectos más centrales de la persona
Minar la conciencia básica, su percepción de la realidad, el control de la emoción y los mecanismos de defensa
Disminución de la flexibilidad mental (Intransigente, cerrado de mente, incapaz de aceptar otros puntos de vista) infantilización
Personalidad dividida (separación entre la personalidad “sectaria” y la histórica);
Falsa mejora de autoestima y seguridad
Inducción a la dependencia
Deterioro evolutivo
Cambios físicos, incluyendo pérdida de peso, deterioro en la apariencia física, pérdida de expresión facial natural, de mirada perdida o vacía, mirada evasiva, jovialidad ficticia...(Liberman,1994)
El verdadero sentir personal es suprimido, el adepto debe mostrar estar complacido, alegre y entusiasta todo el tiempo (Groenveld, 1999)
Los cambios bruscos, o más progresivos, en la personalidad de los adeptos con fuertes sentimientos de culpa y de miedo
Presencia de estados alterados de conciencia
Disminuciones en la calidad de las relaciones familiares y extra-grupales
Sensaciones de incertidumbre, duda y angustia; falta de autoconfianza
Visión paranoica del mundo exterior
Psicosis reactiva esquizoafectiva- El término esquizoafectivo fue utilizado por primera vez en el 1933, por Jacob Kasanin, para referirse a un grupo de 9 pacientes jóvenes con síntomas afectivos y esquizofrénicos que no cumplían con los criterios enunciados por Kraepelin para "Dementia Praecox" o con los criterios de enfermedad maníaco-depresiva. El concepto de psicosisesquizoafectiva combina características esquizofrénicas y maníaco-depresivas. Es una alteración psicopatológica que viene determinada por la aparición de episodios psicóticos, de rápido inicio y duración variable, de pocas semanas a meses de duración, pudiendo llegar a un año o más. Aparece en personas sin una historia previa personal ni familiar de transtornos mentales o en personas que tienen familiares que han presentado alteraciones previas. La persona mezcla síntomas esquizofrénicos y afectivos, y desarrolla una grave distorsión de la percepción del mundo exterior, y comienza a experimentar la presencia de “impresiones sensoriales falsas”. El trastorno recuerda los cuadros clínicos maníacos o depresivos con delirios o estados mixtos. Por ejemplo, en el área afectiva con Psicosis de angustia-felicidad, en el pensamiento con Psicosis confusional excitada-inhibida. Son trastornos psicóticos agudos y transitorios. Las características maníacas o depresivas del trastorno están entremezcladas con características esquizofrénicas.
Existen diferentes tipos de trastornos esquizoafectivos:
Trastorno esquizoafectivo de tipo maníaco
Trastorno esquizoafectivo de tipo depresivo
Trastorno esquizoafectivo de tipo mixto
Otros trastorno esquizoafectivos
Trastorno esquizoafectivo sin especificación
Estos pacientes se recuperan por completo del cuadro psicótico en pocas semanas, tendiendo a desaparecer, con una buena recuperación, ajuste social y sin defecto permanente; sin embargo, con posibilidades de recaída.
Trastorno disociativo atípico o no especificado (DSM IV sección 300.15)- La característica predominante de este trastorno es un síntoma disociativo (alteración de las funciones normalmente integradas de la conciencia, memoria, identidad, o de la percepción del entorno) que no cumple con los criterios para el diagnóstico del trastorno disociativo específico. El trastorno disociativo atípico incluye estados disociativos que pueden presentarse en individuos que han estado sometidos a períodos de prolongada e intensa persuasión coercitiva, o sea lavados de cerebro, modificación del pensamiento o indoctrinación en sujetos cautivos. El trastorno es una alteración psicopatológica que genera una nueva personalidad que entra en competencia con la personalidad anterior del adepto. Es un mecanismo psicológico de defensa en el cual la identidad, la memoria, las ideas, sentimientos o percepciones propias se encuentran separadas del conocimiento consciente y no pueden ser recuperadas o experimentadas voluntariamente.
Como consecuencia de la técnica de Persuasión Coercitiva, de Reforma de Pensamiento o de Lavado de Cerebro se va generando en el adepto una nueva personalidad que entra en competencia con su personalidad anterio. El hecho de que ambas personalidades convivan en un mismo individuo provoca el que familiares y amigos del adepto se sorprendan por la nueva e inexplicable transformación en la manera de comportarse el adepto. La transformación suele ser muy marcada al punto de parecer otra persona, un extraño en algunas situaciones y en otros momentos “es la misma persona de siempre”.
El desorden disociativo atípico se caracteriza por (Galper, 1983):
La pérdida de la identidad
La regresión psicológica
El campo fenomenológico de la atención consciente intensa queda extraordinariamente reducido
Quedar devaluado el desarrollo de la personalidad individual y única como consecuencia de las dinámicas propias del grupo
El trastorno disociativo atípico es el trastorno más frecuente diagnosticado en adeptos y ex-adeptos de las sectas destructivas. El mismo describe la convivencia de dos personalidades en un mismo individuo, la que tenía el individuo antes de entrar en el grupo y la personalidad desarrollada después de entrar al grupo sectario, la cual se desarrolla como resultado del sometimiento a las técnicas de manipulación psicológica.
En el individuo se va desarrollando lo que se conoce como la instauración definitiva de la dependencia, lo que se conoce con el nombre de secta dependencia. Factor presente durante todo el período de pertenencia al grupo, pero que va incrementando en la medida en que va pasando el tiempo, lo que produce una personalidad nueva y diferente, adquirida definitivamente. Dentro de este nuevo estado mental aparece el proceso de regresión y de infantilización, generado mediante el bloqueo del sistema de razonamiento y la anulación de la toma de decisiones individuales. La capacidad de razonamiento y la mentalidad del adepto queda significativamente afectada, éste acaba pensando y razonando u obedeciendo como un niño. En algunos casos, incluso cambian los rasgos físicos de la cara de los adeptos, luciendo ingenuos y aniñados. El adepto es despojado de todo tipo de responsabilidad, está obligado a darle cuentas a su líder y a lo que él a internalizado como voluntad de Dios; tiene que obedecer y hacer lo que se le manda y nada más. Desarrollan frases repetitivas que internalizan tales como: "El que obedece no se equivoca", desarrollan términos exclusivos con mensajes subliminales que les ayudan a controlar sus conductas y respuesta, que repiten, constituyendo así un nuevo lenguaje típico en la secta. Por lo tanto, el adepto se acaba convirtiendo en una persona inmadura, sin responsabilidad ninguna e incapaz de tomar cualquier decisión por sí solo porque su deber y mayor responsabilidad moral es obedecer. El desarrollo de la personalidad individual y única ha quedado devaluada.
A través de las técnicas de persuasión coercitiva se logra aumentar significativamente en el adepto el aspecto emocional y se logra disminuir al máximo su capacidad de razonamiento o crítica. El adepto no debe pensar ni razonar por sí mismo, tan solo obedecer sin objetar, estar deacuerdo o entender; y mucho menos debe discrepar o llevarle la contraria al líder del grupo. Las técnicas de persuasión coercitiva son más eficaces cuando están acompañadas por reglas estrictas, sacrificios corporales y especialmente sometiendo a los adeptos a prácticas, ejercicios y tácticas productoras de ansiedad y tensión sobre un período continuo de tiempo.
Tal estado mental de sumisión y obediencia ciega al líder sectario puede conseguirse debilitando significativamente la energía física de los adeptos y sus defensas psíquicas al mayor grado posible. La capacidad de razonamiento quedará reducida, así no se da cuenta de lo que le sucede y queda incapacitado para de impedir o detener lo que le están haciendo. Por tal razón, forman parte del programa de una organización sectaria las estrictas dietas y/o ayunos; en adición al excesivo trabajo diario impuesto, las pocas horas de sueño, las extensas charlas, sesiones de meditación o de oración, los trabajos repetitivos y el estar por horas cansando el organismo con la misma postura, sentados o parados. (Ver los tipos de técnicas de persuasión coercitiva comúnmente utilizadas por los líderes sectarios)
Al adepto cada vez le va siendo más difícil razonar coherentemente, como lo hacía antes de su ingreso en la secta destructiva debido a la presión psicológica, al estrés y tensión continua, a la escasa y mala alimentación, al aislamiento parcial o total con el mundo ajeno a la secta, a la adquisición de un nuevo "lenguaje" dentro del grupo sectario, al cansancio físico, a la incapacidad de tomar decisiones, la manipulación emocional, y a la disminución y el control del razonamiento.
En la mayoría de los casos el adepto desarrolla una seria y gran dificultad para desenvolverse independientemente de las directrices del grupo. Los individuos quedan incapacitados para mantenerse mentalmente separados del grupo y quedan completamente incapacitados para evaluar su conducta o sus sentimientos de modo independiente a la doctrina o las normas del grupo.
Trastorno Psicótico Compartido (Folie a deux) (DSM-IV sección 297.3):
Se le conoce también con el nombre de “Trastorno Delirante Inducido”. La característica esencial de este trastorno consiste en una idea delirante que desarrolla una persona o un grupo de personas que se expone y mantiene una relación con una persona que padece un trastorno psicótico con ideas delirantes.
La persona, o grupo que mantiene esta relación, pasa a compartir parcial o totalmente las creencias delirantes del sujeto que inicialmente padece los trastornos.
La idea delirante no debe explicarse mejor por la presencia de otro trastorno psicótico (como por ejemplo, esquizofrenia) ni de un trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos y no es debido a los efectos de alguna sustancia o enfermedad médica.
El contenido de las creencias delirantes compartidas dependerá del diagnóstico de los trastornos de la persona primaria con ideas delirantes. Normalmente, ésto sucede cuando el primer caso es el dominante en la relación y cuando gradualmente se va imponiendo el trastorno en la otra persona o en el grupo.
Aunque lo más común es que este trastorno se dé entre dos personas, puede ocurrir que este trastorno se presente en un número mayor de individuos, donde un grupo significativo de personas llegan a compartir el mismo trastorno psicótico. Si la relación de la persona o la relación de cada persona dentro del grupo interrumpe su relación con cualquier persona que padezca el trastorno psicótico, la psicosis compartida disminuirá e incluso podrá llegar a cesar.
Hay poca información acerca de la prevalencia de este trastorno, ya que la mayoría de estos casos pasan desapercibidos; sin embargo, algunos datos sugieren que este trastorno tiene una mayor prevalencia en las mujeres. Es raro que los adeptos que padecen este trastorno busquen ayuda profesional.
Este trastorno sólo se diagnostica cuando dichas ideas delirantes no son el resultado de los efectos de ninguna sustancia o enfermedad médica.
La estrecha relación con la persona que originalmente padece el trastorno psicótico con ideas delirantes y la similitud entre las ideas del grupo o el sujeto secundario con las ideas de la persona que padece el trastorno psicótico inicial, es la característica más determinante del trastorno.
Lo común es que una vez el sujeto o grupo afectado se separa del sujeto con el trastorno psicótico inicial, la psicosis compartida desaparece con el tiempo. En casos muy raros, puede ocurrir que las ideas delirantes no desaparezcan.
Según el DSM-IV, sección 297.3, se diagnostica el trastorno cuando:
Se desarrolla una idea delirante en un sujeto en el contexto de una relación estrecha con otra(s) persona(s) que ya tiene(n) una idea delirante establecida.
La idea delirante es parecida en su contenido a la de la persona que ya tenía la idea delirante.
La alteración no se explica mejor por la presencia de otro trastorno psicótico (p. ej., esquizofrenia) o de un trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos, y no es debido a los efectos fisiológicos directos de alguna sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) o a una enfermedad médica.
Ansiedad inducida por la relajación o de Ansiedad Generalizada (DSM-IV sección 300.02) - Constituye una forma de ansiedad que se produce en algunos adeptos como respuesta a determinados programas de meditación y relajación utilizados en algunos grupos y que puede propiciar incluso la aparición de estados psicóticos. La Ansiedad Inducida por Relajación constituye una forma de ansiedad producida por determinadas prácticas de relajación y meditación, habituales en un sector importante de estos grupos (Martínez, 2004).
Se caracteriza por la desconexión como uno de los estados asociados a la relajación. El distanciamiento o desconexión parece ser la estrategia de afrontamiento elegida principalmente entre los sujetos inclinados a padecer de ansiedad inducida por la relajación (Kareaga, 2002). Estos sujetos experimentan principalmente este estado durante la práctica de la relajación, lo cual constituye una estrategia para huir de la ansiedad provocada por ella. Los sujetos con altos niveles de estrés psicológico en forma de somatizaciones, ansiedad interpersonal, depresión, trastorno obsesivo-compulsivo, hostilidad, fobias, e ideaciones paranoides manifiestan relajarse mejor distanciándose del mundo. Probablemente estos mismos sujetos utilizarán el distanciamiento o la negación como forma de afrontamiento de los problemas fuera de las sesiones de relajación. (Martínez, 2004).
Síntomas o características del cuadro clínico:
Ansiedad y preocupación excesivas (expectación aprensiva) sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades (como el rendimiento laboral o escolar), que se prolongan más de 6 meses.
Al individuo le resulta difícil controlar este estado de constante preocupación.
La ansiedad y preocupación se asocian a tres (o más) de los seis síntomas siguientes (algunos de los cuales han persistido más de 6 meses). Nota: En los niños sólo se requiere uno de estos síntomas:
inquietud o impaciencia
fatigabilidad fácil
dificultad para concentrarse o tener la mente en blanco
irritabilidad
tensión muscular
alteraciones del sueño (dificultad para conciliar o mantener el sueño, o sensación al despertarse de sueño no reparador)
El centro de la ansiedad y de la preocupación no se limita a los síntomas de un trastorno; por ejemplo, la ansiedad o preocupación no hacen referencia a la posibilidad de presentar una crisis de angustia (como en el trastorno de angustia), pasarlo mal en público (como en la fobia social), contraer una enfermedad (como en el trastorno obsesivo-compulsivo), estar lejos de casa o de los seres queridos (como en el trastorno de ansiedad por separación), engordar (como en la anorexia nerviosa), tener quejas de múltiples síntomas físicos (como en el trastorno de somatización) o padecer una enfermedad grave (como en la hipocondría), y la ansiedad y la preocupación no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno por estrés postraumático..
La ansiedad, la preocupación o los síntomas físicos provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
Estas alteraciones no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o a una enfermedad médica (p. ej., hipertiroidismo) y no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno del estado de ánimo, un trastorno psicótico o un trastorno generalizado del desarrollo.
Trastorno por estrés postraumático (DSM-IV sección 309.81)- Trastorno que surge como respuesta tardía o diferida a un acontecimiento estresante o a una situación (breve o duradera) de naturaleza excepcionalmente amenazante o catastrófica, que causarían por sí mismos malestar generalizado en casi todo el mundo (por ejemplo, catástrofes naturales o producidas por el hombre, combates, accidentes graves, el ser testigo de la muerte violenta de alguien, el ser víctima de tortura, terrorismo, de una violación o de otro crimen).
Las características típicas del trastorno de estrés post-traumático son: episodios reiterados de volver a vivenciar el trauma en forma de reviviscencias o sueños que tienen lugar sobre un fondo persistente de una sensación de "entumecimiento" y embotamiento emocional, de despego de los demás, de falta de capacidad de respuesta al medio, de anhedonia y de evitación de actividades y situaciones evocadoras del trauma. Suelen temerse, e incluso evitarse, las situaciones que recuerdan o sugieren el trauma. En raras ocasiones pueden presentarse estallidos dramáticos y agudos de miedo, pánico o agresividad, desencadenados por estímulos que evocan un repentino recuerdo, una actualización del trauma o de la reacción original frente a él o ambos a la vez.
Según el DSM-IV, sección 309.81, se diagnostica el trastorno cuando:
La persona ha estado expuesta a un acontecimiento traumático donde:
La persona ha experimentado, presenciado o le han explicado uno (o más) acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física o la de los demás
La persona ha respondido con un temor, una desesperanza o un horror intensos. Nota: En los niños estas respuestas pueden expresarse en comportamientos desestructurados o agitados.
El acontecimiento traumático es reexperimentado persistentemente a través de una (o más) de las siguientes formas:
Recuerdos del acontecimiento recurrentes e intrusos que provocan malestar y en los que se incluyen imágenes, pensamientos o percepciones. Nota: En los niños pequeños esto puede expresarse en juegos repetitivos donde aparecen temas o aspectos característicos del trauma
Sueños de carácter recurrente sobre el acontecimiento, que producen malestar. Nota: En los niños puede haber sueños terroríficos de contenido irreconocible.
El individuo actúa o tiene la sensación de que el acontecimiento traumático está ocurriendo (se incluye la sensación de estar reviviendo la experiencia, ilusiones, alucinaciones y episodios disociativos de flashback, incluso los que aparecen al despertarse o al intoxicarse). Nota: Los niños pequeños pueden reescenificar el acontecimiento traumático específico.
Malestar psicológico intenso al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático
Respuestas fisiológicas al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático.
Evitación persistente de estímulos asociados al trauma y embotamiento de la reactividad general del individuo (ausente antes del trauma), tal y como indican tres (o más) de los siguientes síntomas:
Esfuerzos para evitar pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el suceso traumático
Esfuerzos para evitar actividades, lugares o personas que motivan recuerdos del trauma.
Incapacidad para recordar un aspecto importante del trauma
Reducción acusada del interés o la participación en actividades significativas
Sensación de desapego o enajenación frente a los demás
Restricción de la vida afectiva (p. ej., incapacidad para tener sentimientos de amor)
Sensación de un futuro desolador (p. ej., no espera obtener un empleo, casarse, formar una familia o, en definitiva, llevar una vida normal).
Síntomas persistentes de aumento de la activación (arousal) (ausente antes del trauma), tal y como indican dos (o más) de los siguientes síntomas:
Dificultades para conciliar o mantener el sueño
Irritabilidad o ataques de ira
Dificultades para concentrarse
Hipervigilancia
Respuestas exageradas de sobresalto.
Estas alteraciones (síntomas de los Criterios B, C y D) se prolongan más de 1 mes.
Estas alteraciones provocan malestar clínico significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. Especificar si: Agudo: si los síntomas duran menos de 3 meses, o Crónico: si los síntomas duran 3 meses o más. Especificar si: De inicio demorado: entre el acontecimiento traumático y el inicio de los síntomas han pasado como mínimo 6 meses.
Según Jansa, el trastorno está determinado por cinco características (Jansa, 1993):
La persona ha vivido una experiencia que supera los límites de las experiencias humanas habituales y que sería marcadamente distresante para todo el mundo.
El evento traumático es experimentado persistentemente de varias formas como sueños, "flashbacks"...
Evitación persistente de los estímulos asociados al trauma o a un enturbiamiento general de la consciencia.
Síntomas persistentes de incremento de excitación incluyendo al menos dos de los siguientes; dificultades en el sueño, irritabilidad, dificultad de concentración, hipervigilancia, exageradas respuestas de alarma, reactividad fisiológica hacia los eventos que se parecen o simbolizan el trauma
Duración de al menos un mes
Trastornos del Estado de Animo: La Depresión Mayor, es una enfermedad mental grave caracterizada por la alteración del estado de ánimo acompañada de otros síntomas. Esto explica el que el Trastorno Depresivo Mayor Unico y Recidivante estén identificados dentro del DSM-IV bajo la categoría mayor 'Trastornos del Estado de Animo'. La única diferencia entre ambos trastornos es cuestión de incidencia.
Trastorno Depresivo Mayor Unico (DSM-IV sección 296.2) - Se caracteriza por un episodio único depresivo mayor.
Trastorno Depresivo Mayor Recidivante (DSM-IV sección 296.3) - Se caracteriza por la presencia de dos o más episodios depresivos mayores. Para ser considerados episodios separados, tiene que haber un intérvalo entre ambos de al menos 2 meses seguidos en los que no se cumplen los criterios para un episodio depresivo mayor.
Según la doctora en psiquiatría Liliana Miranda, cuando existen cinco o más de los síntomas que citamos a continuación durante más de dos semanas, o si cualquiera de estos problemas interfiere con la vida diaria, es necesario plantearle el problema al médico que será quien establezca el diagnóstico de depresión e iniciará el tratamiento que mejor se adapte a cada caso.
Estado de ánimo triste, melancólico o llanto frecuente.
Cambios repentinos en el apetito o en el peso.
Problemas con el sueño (dormir mucho o poco).
Irritabilidad, ansiedad, inquietud o mal humor.
Pérdida de energía.
Sensación de culpa o baja autoestima.
Dificultad para concentrase o indecisión.
Incapacidad para disfrutar de las cosas y rechazo al contacto social.
Pensamientos repetidos de muerte o suicidio.
Cualquiera de nosotros experimenta a lo largo de la vida algunos momentos de tristeza, ansiedad o baja autoestima, problemas que son bien diferentes a una Depresión Mayor porque esta causa serios problemas de pensamiento, comportamineto, estado anímico y actividades en la persona. Más de la mitad de las personas que sufren depresión seguirán teniendo episodios hasta una o dos veces al año, si no reciben tratamiento. Sin tratamiento, una persona con depresión puede llegar al suicidio.
Se sabe que en los sujetos deprimidos existe una alteración de algunos neurotransmisores cerebrales. Estos son las sustancias químicas que las neuronas utilizan para comunicarse entre sí y son fundamentales para el correcto funcionamiento del sistema nervioso. A su vez este desbalance químico que lleva a la Depresión Mayor puede ser precipitado por algún estrés severo que este afectando a la persona, como por ejemplo haber sufrido de experiencias maltratantes y traumáticas, dentro y fuera de un grupo sectario, abuso sexual, humillaciones severas y continuas, o un divorcio, como producto de adicción a drogas o alcohol, o debido a la pérdida de algún ser querido.
El peligro al cual se enfrentan las personas que caen presas dentro de una secta incluye también las consecuencias a las que se exponen al dejar la misma. El miembro que logra dejar una secta destructiva, puede experimentar nuevamente cierto grado de depresión, aislamiento, sentimientos de culpa y temor. Estos sentimineto podrían ser algo pasajero, pero en algunos casos se pueden convertir en un Desorden de Depresión Mayor.
Aunque la Depresión Mayor puede ser una enfermedad devastadora, por lo general responde muy bien al tratamiento. Hay muchos tratamientos disponibles, pero el más adecuado depende de cada persona y de la severidad de la enfermedad. La meta al tratar una Depresión Mayor es que la persona pueda reanudar sus actividades diarias normales y sentirse bien nuevamente.
Existen tres tratamientos básicos para la Depresión Mayor:
Medicamentos - Algunos de los medicamentos más utilizados, que tienen como función regenerar las funciones de los neurotransmisores en el cerebro, son: Prozac (fluoxetine), Paxil (paroxetine), Zoloft (sertraline), Lexapro (escitalopram), Celexa (citalopram), Effexor (venlafaxine), Wellbutrin (bupropion), Cymbalta (duloxetine) y Remeron (mirtazapine).
Psicoterapia (individual o de grupo) - Este tipo de tratamiento ayuda a cambiar los pensamientos y comportaminetos negativos que se observan en un estado depresivo, a través de reuniones semanales con un profesional de la salud mental. Se puede utilizar en combinación con medicamentos o sola, para casos de Depresión Mayor más leves o moderados. Sin embargo, en caso de una Depresión Mayor Severa la persona tiende a responder mejor a una combinación de medicamentos y psicoterapia.
Terapia Electro-Convulsiva (ECT) - Este tipo de tratamineto se utiliza para casos más severos donde la persona necesita tratamiento inmediato o no ha respondido a tratamiento con medicamento , psicoterapia o la combinación de ambos.
Si cree que usted o algún familiar pudiera estar pasando por una Depresión Mayor, no deje de visitar a su médico o algún especialista en salud mental lo más pronto posible. La Depresión Mayor tiene cura.
Reacciones Varias o Misceláneas (Jansa, 1993) - Incluyen déficits cognoscitivos como dificultades de concentración, incapacidad para mantener la atención, déficits de memoria (sobre todo la memoria a corto plazo), automutilaciones, fobias, suicidio y homicidio; y factores psicológicos con consecuencias orgánicas, como infartos de miocardio, angor, muertes subitas, úlceras pépticas recurrentes, asma etc.
SINDROME POST-SECTARIO
Existe una diferencia entre los trastornos de personalidad generados durante la estancia en un grupo sectario y las alteraciones observadas cuando los adeptos abandonan la secta.
Las repercusiones psicológicas en los ex-adeptos se distinguen según los síntomas observados. Una de las repercusiones es el conflicto que experimenta el ex-adepto cuando deja el grupo y vuelve a la sociedad normal, se da lo que se conoce como 'shock cultural' (la reacción mayoritaria). El ex-adepto experimenta gran ansiedad al tratar de reconciliar las teorías que había aprendido en el grupo con la demanda y los valores de tres períodos: el pasado anterior al grupo, el tiempo transcurrido con el grupo y la situación actual.
En cuanto a los trastornos “post-grupo” - Se incluye lo que denominan 'reacción mayoritaria', que viene determinada por el estado anímico y mental en el que se encuentran habitualmente los ex-adeptos cuando dejan los grupos. El ex-adepto experimenta diversos estados emocionales debido a que se siente desidentificado y extraño con el mundo externo a la secta, como si fuese un inmigrante que acaba de llegar a otro país. Es un proceso de adaptación a una vida autónoma e independiente, sin el grupo, le resulta especialmente dolorosa.
Algunas personas logran abandonar un grupo sectario después de un período de pertenencia, que puede variar de meses a muchos años, bien sea por la aparición de dudas, cansancio o contradicciones, bien mediante un soporte terapéutico externo o bien porque se dé la expulsión por parte del mismo grupo. En este período el adepto puede experimentar sentimientos de insatisfacción, engaño, frustración y vacío debido a que ha descubierto que era falso el grupo que anteriormente le había planteado una visión diferente de la verdad o realidad, y aunque se siente engañado, se halla carente de valores y de referentes.
En algunos casos, algunas personas podrían experimentar un cambio de intereses sin mayores consecuencias y sin que el abandono suponga un proceso traumático. Igualmente, este período puede tener duraciones muy variables que vayan de días a semanas e incluso meses. Todo dependerá del modo en que se produzca el abandono y especialmente del soporte externo, a parte de la propia personalidad del individuo. El soporte externo y de los familiares es sumamente importante, ya que forman un amplio abanico de perfiles socio-económicos y culturales. El proceso de desprendimiento del grupo es conflictivo, doloroso, angustioso y frustrante, especialmente por los cambios que van apreciando en el ex-adepto y la percepción, recepción y comprensión de los familiares. El ex-adepto se ve en la necesidad de tratar de resolver todos sus problemas en la forma en que lo había podido hacer en otras circunstancias.
© Red de Apoyo, 2007
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Last changed: 07/01/11