
Los fenómenos de sugestión, entre ellos la hipnosis, constituyen uno de los aspectos del comportamiento humano que más han llamado la atención desde los albores de la humanidad, hasta el punto que algunos autores (p.e. Sidis, 1898) han llegado a postular que es una de las características más dominantes del ser humano, identificando al ser humano como un “animal sugestionable.” Dentro de esa categoría de fenómenos, la hipnosis, como procedimiento terapéutico, puede ser considerada como una de las técnicas más antiguas que se conocen para provocar cambios en los proce- sos cognitivos, psicofisiológicos, perceptuales.
Lo cierto es que, en todas las grandes culturas, de una u otra manera, deliberadamente o no, ciertos individuos han utilizado los efectos de las suges- tiones para potenciar la eficacia de ciertas sustancias u otros procedimientos físicos o psico lógicos de intervención. Sin embargo, y pese a que las técnicas hipnóticas son relativamente sencillas de emplear, ha constituido, y sigue constituyendo una de las áreas de estudio más controvertidas que existen, donde es inusual encontrar definiciones claras y operativas y, a menudo, términos como sugestión, persuasión, obediencia, imitación, influencia social o el propio de hipnosis, se entremezclan y confunden, dificultando seriamente la investigación rigurosa sobre estos tópicos, por lo que el consenso, o al menos el acuerdo mayo- ritario, resultan casi utopías.
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